Y ante el toque de Tú gloria no me puero resistir tengo que llorar en Tú presencia tengo que potrarme y adorar tengo que declarar que no he sentido nada igual..

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sábado, 27 de febrero de 2010

Salmo 55


1 Escucha, oh Dios, mi oración, *
y no te escondas de mi súplica.

2 Hazme caso y respóndeme; *
me agitan mis ansiedades.

3 Me turba la voz del enemigo, *
la mirada feroz del malvado;

4 Porque sobre mí echan maleficios, *
y con furor me persiguen.

5 Mi corazón dentro de mí trepida, *
y terrores de muerte sobre mí han caído.

6 Temor y temblor vinieron sobre mí, *
y espanto me ha cubierto.

7 Y dije: "¡Quién me diese alas como de paloma! *
volaría yo, y descansaría.

8 Ciertamente huiría lejos; *
moraría en el desierto.

9 Me apresuraría a escapar *
del viento borrascoso y de la tempestad".

10 Devóralos, Soberano mío; confunde su lenguaje; *
porque he visto violencia y lucha en la ciudad.

11 Día y noche los vigilantes hacen rondas sobre sus muros, *
pero maldad e intriga hay en medio de ella.

12 Corrupción hay en ella; *
opresión y engaño no se apartan de sus plazas.

13 Si un adversario me injuriase,
lo habría soportado; *
si un enemigo se alzace contra mí,
me escondería de él.

14 Pero eres tú, mi amigo íntimo, *
mi compañero y mi confidente.

15 Nos unía una gran intimidad, *
y juntos andábamos con la multitud por la casa de Dios.

16 Que la muerte les sorprenda;
que desciendan vivos a la tumba; *
pues la maldad anida entre ellos.

17 Pero yo invoco a Dios, *
y el Señor me salva.

18 Tarde, mañana y al mediodía,
me quejo y lloro, *
y él oye mi voz.

19 El me rescata en paz de la batalla que me hacen, *
porque son muchos contra mí.

20 Dios, el que reina eternamente,
me escucha, y los abate, *
por cuanto no cambian, ni temen a Dios.

21 Mi compañero levantó la mano contra su aliado, *
violando su pacto.

22 Su hablar es más suave que la mantequilla, *
pero hay guerra en su corazón.

23 Sus palabras son más suaves que el aceite, *
mas ellas son espadas desenvainadas.

24 Echa sobre el Señor tu carga, y él te sustentará; *
jamás permitirá que el justo tropiece.

25 Mas tú, oh Dios, harás caer al pozo de perdición *
a los sanguinarios y engañadores.

26 No llegarán a la mitad de sus días, *
pero yo en ti confiaré.

Ivette Ramos

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